ENTREGA DE HYBRIS.

 

Me ha pedido que escriba mi entrega aun sabiendo mi manera de escribir, sabe que no soy al uso, es más cualquier parecido con la realidad esperada es pura coincidencia.

He de decir que hubo una evolución desde la primera vez que me lo planteó hasta el momento en que se produjo, tal vez así podría llegar a entenderse todo.

Recuerdo la primera vez que me lo comentó, me dijo: “prepara el apartamento, será tu mazmorra”. Bueno, esa vez apenas pensé en cambiar las sábanas y limpiar un poco, rescatar un vestidillo como el que me había pedido que andaba perdido por un cajón, pillar velitas recicladas y una fusta del Decathlon.

Pero poco a poco todo fue modificándose a medida que iba entrando en mi alma.

Primero cambié el vestido casi sin darme cuenta, pensé “oye, pues podría comprar uno”, busqué y encontré uno de encaje negro transparente y pensé “igual este le gusta más, pero en blanco no”. Es curioso, “comprarás cosas pensando en mí”, recuerdo las primeras veces que me lo decía y yo pensaba “Sí, claaaaaaaro”.

Lo siguiente fueron las sábanas, unos días después pensé “estaría bien que estrenásemos sábanas”. ¿Por qué compartirlas con mi pasado? Así que con ayuda de las dos petardas de mis amigas nos dedicamos a buscar sábanas y luego ¿por qué no?, igual hace frío, interesaría una colcha a juego, y así poco a poco todo se fue modificando la idea inicial de rebuscar lo que tuviera por casa.

Y de repente las velas. No me parecían suficientes, pensaba “¿y si es de noche y no me ve? ¿y si me quedo corta?”. Al final 125 velas, y luego vi dos, una roja y una blanca, y no me pude resistir, además… desprenden un olor… que aun hoy se sigue notando.

La fusta llegada desde Italia de doma profesional.

Pero no era suficiente, entonces vi los pétalos de rosa y pensé “vaya le encantan las rosas”, y compré 5000 pétalos. Ja ja ja ja, los herederos se pasaron una semana separando pétalo a pétalo, pero no olían así que me las ingenie para que cogieran aroma a rosa.

Los preparativos empezaron la semana de antes, retiré todos los muebles que pude, quería espacio, mucho espacio, quería que pudiera entrar, moverse a mi alrededor sin que hubiera nada que Le impidiera poder explorar lo que se le entregaba, coloqué las velas buscando la mejor iluminación y construí un altar en la mesa donde colocaría todo lo que me pidió: el anillo, dos collares para que eligiera el que quisiera y los pendientes.

Hice un semicírculo con 100 velas y en el centro coloqué una alfombra de pétalos y un sendero desde la puerta hasta el lugar donde Le esperaría, señalando el camino.

Quedaba una cosa, escribir los límites, ¿qué poner ahí? ¿qué límites fijar cuando confías tanto en la otra persona que sabes que no hacen falta?, pero pidió un folio con los límites así que algo había que hacer y algo había que escribir, así que me puse a ello y escribí lo que me dictó el corazón, es decir un folio completamente en blanco. Ja ja ja ja, con un título: Anexo de límites.

Dejé las llaves que abrían mi nueva vida junto a una nota en el lugar convenido. Me duché, me puse una crema que compré e intenté dormir, en otra habitación, en otra cama, ni siquiera quería usar la cama antes de que la usara Él.

Cuando me dijo que ya salió corrí a encender las velas, tenía apenas una hora y había muchas velitas por encender. Me puse el vestido, que aún guardaba en su funda, cerré las persianas, corrí las cortinas y espere hasta que Él llegó.

Arrodillada en medio de un semicírculo de velas, sobre pétalos de rosa con la fusta en ambas manos y la frente contra el suelo sujetando el anexo de límites. Había pensado que el suelo sería frío, que me dolerían las rodillas, que estaría incómoda, que no podría estarme quieta. Pero nada de eso ocurrió.

Entonces ocurrió, oí la llave en la cerradura, Le oí entrar, caminar por el pasillo y sin embargo no miré. Lo único que hice fue… ponerme a temblar, notaba como la fusta se movía en mis manos, como mi cuerpo temblaba, oí sus pasos acercándose. Después oí el sonido de una cámara, el disparo de las fotos y seguía sin mirarle, temblando.

Entonces empezó a hablar, y cogió la fusta de mis manos. Y cuando habló y escuché su voz todos mis temblores desaparecieron, mi corazón no se equivocaba. Paseó la fusta por mi cuerpo, por mi cabeza, mi espalda, mis manos, mis pies. Cumplió su promesa como no podía ser de otra manera, tres golpes de fusta que me supieron a tres besos, y entonces me levantó, para ser más exactos levantó a otra persona distinta a la que unos minutos antes se había arrodillado, levantó a alguien que por fin estaba en paz consigo misma después de tantos años.

Coloqué mis manos en la nuca y abrí mis piernas, debía explorar lo que iba a aceptar, ver si era de Su agrado, si le complacía.

Cuando noté su mano entre mis piernas… bueno, creo que fue la primera vez que me corrí, no puedo evitarlo, es como un resorte como una trampa de ratones click clack.

Me dijo que apoyara las manos en el sofá, levantó el vestido y noté como entraba dentro de mí, segundo orgasmo.

Luego Él se sentó en el sofá y me colocó encima, me volvió a penetrar y entonces me dio las primeras tres bofetadas, que limpiaron mi alma, y la sumisa fue libre. Es curioso, nada dolía, nada era un ataque, al contrario, había tanto amor, notaba tanto cariño en todo lo que hacía. Seguía hablándome, y su voz me hipnotizaba, y de repente puso Su mano en mi boca y me dijo “muerde, este es el máximo dolor que voy a aguantar de ti, si me traicionas, si me defraudas, si no me obedeces te dejaré. Este es el máximo dolor que podrás causar, ¡aprieta!”. Y yo no podía apretar los dientes, no quería ni morder y pensar que Le podía hacer aunque fuera un mínimo roce, ni así soy capaz de causarle dolor.

“Vas a casarte por primera vez como deberías haberte casado las otras veces, como realmente debes casarte”. Perdí la cuenta de las veces que me había corrido ya entre sus brazos. “Recoge las velas del suelo”, me arrodillé y empecé a recogerlas una a una desde el sofá. Él miraba, oí que respiró profundo y se levantó, se acercó a mí y me penetró. “NO pares de recoger, no te importa lo que YO haga”, bufff, no podía recoger ni una velita mientras notaba sus embestidas. Cuando Él estuvo satisfecho se volvió a sentar y me dijo “Continua”, hubiera sido capaz de ir saltando o trotando como un dibujo animado tras cada pétalo, tirintirintirin. Se volvió a levantar y pensé “mmmmmmm, otra vezzzz”, pero lo que noté fue la fusta mientras seguía recogiendo velitas, estaba feliz. Me cogió y me llevó a la habitación, no sé en que momento me quitó el vestido, solo sé que por primera vez no había límites para el sexo, ninguno.

En algún momento, tenía su polla dentro de mi boca y noté su pie entre mis piernas. Buf, fue automático, ni lo pensé, empecé a buscar ese pie, quería notar su roce contra mi coño, ¿por qué usar siempre los dedos de las manos si tenemos más dedos? Él me lo había dicho muchas veces, todo mi cuerpo está hecho para disfrutar del sexo y así es, empecé a mover mis caderas contra su pie, me colocaba y recolocaba con su polla metida en mi boca buscando acercar su pie cada vez más a mi coño hasta que lo conseguí, y empecé a frotarme contra el, incluso el pie entró dentro de mí y empujé más fuerte para confirmar que así era… y me volví a correr.

Luego, como si fuera una perra en celo, me enganché a su pierna hasta que coloqué el hueso de la rodilla entre mis piernas ejerciendo la presión suficiente que hizo que me volviera a correr unas dos o tres veces más, frotándome contra Él, notando como mis flujos iban empapando su rodilla, y luego lamerle para limpiar todo los restos de mí que había dejado sobre Él. En algún momento nos levantamos a desayunar, a reponer fuerzas, pero creo que no estuvimos más de media hora. Pan tostado, queso y café con leche, y vuelta a la cama, a descansar me decía… pero era imposible, en menos de cinco minutos estábamos otra vez enganchados o tenía su mano en mi coño o su polla en mi boca o dentro de mí, daba igual, solo me corría una y otra vez como si de repente pudiera llenar un vaso que llevaba vacío desde que recuerdo, como coger aire, soltar amarras o liberar por fin esa parte de mí que nadie aceptaba y que Él nunca ha juzgado.

En algún momento me coloqué sobre Él mirando a sus pies y empecé a lamerle desde las rodillas hasta los dedos de los pies. Volvió a penetrar por delante, por detrás, como una culebrilla… no sé cuántos orgasmos llevaba, no tengo ni idea, no consigo saber las veces que me corrí, y ahí me volví a correr, y de repente apoyé mi cabeza en el colchón, entre sus piernas, mis manos estaban sobre sus pies, sentada sobre sus ingles con las piernas a los lados, lo último que recuerdo fue pensar “que agustito se está aquí” y me dormí así. Es un sitio muy agradable para dormir y Él ni siquiera se movió, con lo incómodo que debía de estar, aunque las vistas debían ser bonitas.

Merendamos judías porque eran las 5 de la tarde, la hora de comer se había pasado, y seguimos celebrando nuestra noche de bodas de la mejor manera que sabemos y como más nos gusta, follando. No puedo resistirme a Él y al parecer Él tampoco de mí. Menos mal que nos separan unos kilómetros porque es explosivo, me planteé decirle “quita bicho” porque si yo había perdido la cuenta de las veces que me había corrido Él también y cada vez que me decía “creo que ya no voy a poder más”, en cinco minutos volvía al ataque.

Me dijo que había sido la entrega más bonita que había vivido y eso viniendo de Él es todo un cumplido, creo que logré sorprenderle y eso era algo difícil. Cuando Él creía que la vida no podía sorprenderle ni ofrecer nada más aparecí yo donde y como menos me esperaba.

Estábamos destinados a encontrarnos y así ha sido, ¿y sabes? me siento tan feliz y orgullosa de que me haya elegido a mí para bailar este vals que espero nunca cese la música y bailemos hasta el amanecer una y otra vez, además tengo una mazmorra de ensueño y un libro que escribir. Y yo quiero correrme para Él una y otra vez porque entonces, y solo entonces, todo tiene sentido, porque por primera vez en mi vida he escuchado “ERES MÍA” y me lo he creído, porque es cierto, soy SUYA completamente, mi alma, mi mente y mi cuerpo. Y todo cobró sentido.

Cuando me dice que mi placer es SU placer creo que va más allá. No se habla de placer, el placer es efímero, breve, dura un instante, creo que va más allá y creo que Él también lo sabe, creo que todo esto va de felicidad. Sí, soy feliz por el mero hecho de que le hago feliz, y cuanto más feliz es Él más feliz soy yo y al revés, cuanto más feliz es Él más feliz me hace a mí, y así entramos los dos en un círculo de felicidad infinito. Qué me importa lo que me pida, si pida lo que pida, será para que Él sea un poco más feliz, y yo simplemente soy feliz viéndole feliz. Sí, creo que todo esto va de ser felices porque a fin de cuentas la felicidad es un medio de transporte y no un destino.

Su felicidad es mi felicidad porque la felicidad compartida es el doble.

¿Cómo voy a negarle nada?, cuando veo su cara como se le ilumina, como le brillan los ojos, sería muy cruel de mi parte negarle algo.

No, no creo que esto vaya de sexo más o menos duro, ni de placer ni nada mundano, creo que esto va de felicidad pura real como pocas personas son capaces de dar y recibir.

Curioso que la palabra AMO sea también la primera persona del presente del verbo AMAR, que amor sea AMO con una R final y que tanto AMO como amor y amar tengan la misma raíz. Da que pensar….

Tenía muy clara una cosa, no iba a ser follar, eso sería el camino fácil, follar es fácil, muy fácil en el BDSM y en el mundo vainilla, pero entrar en mi alma y coger a los demonios que hay allí escondidos, sacarlos y destruirlos, eso Mi Amo, eso solo Él sabe cómo hacerlo. Pagaré con gusto el precio que me pida, porque no tengo nada que sea suficiente para todo lo que Él ha hecho por mí.

Amo a Mi Amo, le pertenezco, soy SUYA completamente para que disponga de mí y de mi cuerpo como mejor le plazca, como desee, sin preguntas, sin cuestiones, sin justificación. Su deseo y Su voluntad nunca le serán vetados aunque a veces hará cosas que no entenderé. Nunca dudaré de Él porque sé que jamás me hará daño, jamás me causará sufrimiento y jamás me dejara sola.

¿Pero cómo no darle TODO lo que me pida si es capaz de sanar mi alma, de derrotar mis demonios, de drenar mi dolor, de deshacer todas mis tormentas y a la vez llenarme de paz y de calma?

Y hasta aquí mi relato de lo que significó para mí Mi Entrega. Supongo que no es lo que se esperaba que contara pero como Él siempre me dice, espera lo inesperado.

 

SIEMPRE SUYA PSDM

Basado en un hecho real.

5 comentarios:

  1. Muy bueno, me ha hecho querer experimentar cositas

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  2. Mi deseada y muy amada hybris leer tu entrega me hace vivir de nuevo cada Segundo de ese día
    Tú afortunado Amo
    Sir Mortimer

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  3. Impresionante Churri... Yo tbe viví y comprobé ese AMOR. Es difícil volver a sentirlo

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  4. Delicado y precioso relato del encuentro de un alma y su gemela. Muchas gracias por compartir el encuentro de una vida.

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