INTRODUCCIÓN AL POLIAMOR

¿ES NORMAL PRACTICAR EL POLIAMOR?

En nuestros días este término está muy presente, pero no siempre desde un punto de vista favorable. De hecho mucha gente lo ve como algo “anormal” o incluso lo caracterizan de “sucio y vicio”. Pero ¿es normal ser monógamo? Lo cierto es que no eres más normal por ser monógamo; ni más moderno, ni más vicioso por ser poliamoroso. Y sobretodo no eres mejor ni peor si practicas cualquiera de estas dos opciones. Antes de nada vamos a ponernos en situación:


¿QUÉ ES?

El poliamor es un tipo de relación donde existe más de un vinculo afectivo, sexual o ambos. Esto es asequible ya que las personas que lo practican opinan que nadie es propiedad de nadie, y que el amor no tiene límite. Y en cuanto a esto, me gustaría añadir una frase del libro “Atreverse a vivir” de Miriam Subirana que dice así: “Confiar es asumir la libertad propia y ajena”.

Dentro del poliamor existen diversos tipos de organización de éste, por ejemplo el poliamor jerárquico donde existe una relación principal y las demás son secundarias. Cualquier tipo de relación poliamorosa está bajo mucha comunicación, bajo un gran trabajo interior para saber gestionar las emociones, etc. Cosa que hay que tener en cuenta también en cualquier relación, monógama o no, para poder llegar a tener una relación exenta de toxicidad. Y la duda que suele surgir es:


¿SOMOS MONÓGAMOS POR NATURALEZA?

A día de hoy se siguen realizando numerosas investigaciones en cuanto a esto y aunque todavía no se haya dado con un resultado 100% verídico, la mayoría de investigadores concuerdan en que no somos monógamos por naturaleza.

Entonces, ¿cuándo y por qué empezamos a serlo? El ser humano, al igual que la mayoría de mamíferos, no era en origen monógamo. Tener la misma pareja durante toda la vida no es útil para la evolución. Biológicamente hablando los machos tienen más ventajas si se aparean con una hembra, y las hembras también pueden mejorar sus expectativas biológicas evitando el problema de la infertilidad del macho y aumentando la variabilidad genética de las crías.

Entonces, ¿por qué la monogamia sigue siendo la unidad básica de organización social?

El ser humano se tuvo que hacer monógamo en el Neolítico cuando los seres humanos dejaron de ser nómadas para pasar a ser sedentarios, de aquí se pasó a la invención del matrimonio con el principal objetivo de proteger a los hijos, asegurarse a las parejas les hacia tener más seguridad en la crianza de los hijos y por último, cuando empezó a existir el término “propiedad”, para afianzar la herencia.

La monogamia por lo tanto surgió como organización social donde la economía tenía más valor que la naturaleza humana.


¿SIGUE SIENDO ÚTIL?

A pesar de que la monogamia sea la organización social más aceptada en nuestra cultura, hay muchas razones por las que no es útil en nuestros días, como por ejemplo el hecho de que las mujeres pueden criar solas a sus hijos sin la necesidad de una figura paterna, y viceversa.

Un 31% de los infieles españoles declara que a ellos no les funciona la monogamia y un 38% que una relación de amor puede existir sin ser necesariamente monógama. Tan solo un 18% piensa que la monogamia funciona cuando se ha encontrado a la persona correcta.

A pesar de seguir viendo la monogamia como la forma “normal” de relación, un gran porcentaje de la población es infiel. “Las situaciones que influyen para que la infidelidad ocurra incluyen el sentirse cercano o ser interdependiente de alguien que no sea la pareja; estar cerca de alguien en quien se está sexualmente interesado; pasar mucho tiempo con alguien que no es la pareja; no sentirse cercano o conectado con la pareja; estar en una situación que ofrezca la oportunidad” (ap investigación de la universidad de Psicología de México).


CONCLUSIÓN:

El poliamor no es socialmente aceptado, a pesar de ser un tipo de relación totalmente válido al cual nos podríamos adaptar deconstruyendo las opiniones que nos han inculcado a través del cine, la publicidad y nuestro entorno social habitual.


¡RECUERDA! Transites la forma de relación que transites, no te olvides de amar en libertad, con respeto y teniendo responsabilidad afectiva. Además, ¡sin juicios la vida es más bonita!


Por último recomendar el libro: “Ética promiscua” de Dossie Easton y Janet Hardy.


Por REBECA SEGUIDO RODRÍGUEZ


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