
Pocas veces oí hablar a mi abuela o a mi madre de su anatomía íntima, pero cuando así fue, hablaban de su matriz como una parte importante en las mujeres, la matriz donde se gestan y de donde nacen los niños, la matriz creadora, que se abre para dar a luz, que nos aporta las mismas vivencias; menstruaciones, embarazos, menopausias, que nos hace una con todas las mujeres y nos ayudan a comprendernos. Más adelante, en la primera visita al ginecólogo, él nombró mi útero, las mujeres más jóvenes comenzamos a llamar útero a la matriz y ya casi nunca se escucha la palabra matriz. ¿Cuándo comenzamos a cambiar el lenguaje de matriz a útero?
Antiguamente las mujeres acompañaban a las mujeres en los procesos femeninos: embarazos, partos, abortos, reglas, menopausia... Algunas eran conocedoras de métodos naturales para evitar o favorecer la concepción. Se aconsejaban, se instruían. Luego, todos estos procesos naturales empezaron a convertirse en tabús, la vergüenza y la culpa los envolvieron. Los médicos tomaron el relevo y el poder sobre nuestros cuerpos y nosotras se lo cedimos más o menos gustosamente, con la esperanza y la promesa de sentirnos más seguras y mejor cuidadas. Pero en este proceso perdimos la conexión con nuestros cuerpos y el poder de decidir sobre cómo gestar, o evitar hacerlo, cómo parir o cómo criar y comenzamos a cambiar el lenguaje. Útero es un término mucho más científico, más medico. Si creemos que el lenguaje tiene mucho que ver en la creación de la realidad, os propongo una reflexión sobre la procedencia de estas palabras. Etimológícamente la palabra matriz proviene del latín matrix: origen o modelo de alguna cosa. Significa entidad principal, generadora de otra; molde de cualquier clase con que se da forma a algo; roca en cuyo interior se ha formado un mineral. Está asociada a la creación. La palabra útero proviene del protoitálico udero y éste del protoindoeuropeo (H)ud-ér-o- (externo). El griego antiguo ὅδερος (hóderos) (vientre, útero). Se asocia con algo que contiene, es un receptáculo; no crea, solo contiene. Al hacer ese cambio en el lenguaje, estamos también cambiando el concepto de la mujer con matriz, con capacidad de crear, a la mujer con útero, un simple receptáculo.
Este cambio de concepto hace que de una manera sutil, utilizando el lenguaje y sin que nos demos cuenta, estemos cediendo el poder de creación que tiene la mujer. Entregándoselo cada vez más a la medicina de nuestros días, creada fundamentalmente por hombres y que es uno de los pilares del sistema patriarcal y paternalista, sobre todo con los procesos relacionados con la salud de la mujer. En EEUU la intervención de la medicina en la salud de la mujer es muy anterior a la de España. El lenguaje oficialista de la medicina se impuso allí mucho antes que aquí; de esta manera las mujeres dejaron de tener matriz (womb en ingles) y pasaron a tener úteros mucho antes que aquí y también sus madres y abuelas; con lo que la palabra matriz (o womb) para referirnos a nuestro órgano generador de vida por excelencia se ha ido perdiendo. Las histerectomías (extirpación de la matriz) se constituyeron allí como una práctica habitual en los años 80, incluso aunque las mujeres no sufrieran patologías, como medida preventiva. Una tercera parte de las mujeres de Estados Unidos la han sufrido o la sufrirán, pues se considera al útero un órgano sin importancia. (En la actualidad parece que esta tendencia empieza a cambiar). Esta práctica también se ha traslado a España aunque en menor medida. Por otra parte el numero de cesáreas considerado normal por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es entre el 10 y el 15 por ciento. En Estados Unidos según datos del Instituto Nacional de Salud, en los últimos años la ratio ha ido aumentando hasta un alarmante 31,8%. En España el promedio de partos por cesárea en los últimos años es superior al 25 por ciento, muy por encima de lo considerado normal por la OMS. Escribo esto a modo de reflexión que creo que es interesante hacer. La matriz tiene el poder de crear, el lenguaje también lo tiene. ¿Qué queremos tener en nuestro interior, una matriz creadora o un útero contenedor?.
Mercedes Sacristán
www.escuchandoalcuerpo.es
P.D: Mercedes Sacristán es autora del anterior artículo: Taller el suelo pélvico. Pudo, placer y poder. En el mismo escribía sobre la importancia del suelo pélvico a raíz de un taller que impartía en Jerez. El próximo 1-2 de Marzo vuelve con otro taller intensivo relacionado con el suelo pélvico.
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