miércoles, 1 de octubre de 2014

DE TAMAÑO Y MAMONES

            Buenas noches, hoy voy a hablaros de física, sobre todo de longitudes y capacidades, exactamente de la longitud de los penes y de la capacidad de nuestras vaginas.
            Eso se llama en física capacidad de penetración.
            Según una ley de Murphy: "Todo pene es grande siempre y cuando no pueda penetrar, o necesite de un bote de lubricante". Un bote entero, se entiende.
            De vez en cuando salen estadísticas sobre la medida de los penes españoles, que suele estar en cuarta y dos dedos. Así es como lo he hecho yo en el último estudio. La medida se coge desde el tronco hasta la punta con el pene erecto, para ello hay que ponerlo a punto, la mejor manera es el método manual. Así es como lo he hecho yo en el último... El último estudio ha sido sobre mil personas.
            En un extremo tenemos aquel que se ataba un pañuelo para hacer tope porque de lo larga que la tenía le tocaba la campanilla a su mujer. Y en el otro extremo... en el otro extremo os cuento. Una vez fue una chica a la tienda a comprarle al novio un anillo estrangulador, le enseñé varios modelos y al final no se llevó ninguno porque decía que todos les estarían flojos al novio y se les caería. ¡Un anillo así! Como buena profesional le di un consejo: "Cambia de novio y búscate uno que necesite un pañuelo".
            Bueno, igual con eso le va bien. Eso quiere decir que ella tiene la vagina tan cerrada como una monja. ¡Espera, espera! Yo he trabajado con monjas y esa no es una buena comparación.
            Os habéis dado cuenta que en las reuniones de amigos nadie habla del tamaño de la vagina. Cuando los hombres se juntan hablan sobre el tamaño de los pechos y del culo, cuyo tamaño máximo para ellos está en Jennifer López. Si tuvieran que hablar del tamaño de la vagina lo tendrían que hacer como si fuera un mueble, alto por ancho por profundidad.
            Las mujeres raramente hablamos del tamaño del pene de nuestras parejas, sería algo así: "El pene de mi novio mide 15 centímetros", ésta es de las que se entretiene en buscar una cinta métrica; "El del mío cuarta y media", ésta es de las mías; "Pues el del mío mide esto... (pone un puño tras otro) ...uno, dos y tres". Todas se quedan boquiabiertas un instante excepto la última amiga que sigue haciendo una gran O, las otras le replican que nos es para tanto. "No, si así es como se la mido yo".
            Realmente ésta es la medida que tenemos que valorar, el grosor antes que la longitud. Las terminaciones nerviosas que nos hacen gozar están en las paredes de la vagina, no al final de la misma. La medida estándar debería entrar en un vaso de tubo, si no lo hiciera entraríamos en la categoría Nacho Vidal. Espero que a ninguna de vuestras parejas le quepa en un vaso de chupito.
             Al fin y al cabo a nosotras no nos importa tanto el tamaño, ¿o no Por la expresión de alguna veo que si le importa. Lo importante es que sepan usarla, ¿o no? Por la expresión de alguna veo que ni lo uno ni lo otro.
            Hay hombres que necesitan de una brújula para atinar, porque son capaces de hacerte otro agujero antes de meterla donde deben, otros la mente.... y punto, son incapaces de darle de vida a aquello. Otros, literalmente, la tienen muerta.
            Los hombres no le dan importancia a esto y si al tamaño. Muchos creen que con la edad el pene se les encoge, solamente es que la curva de la felicidad les crece y así se las ven menos.
            Los hombres le dan tanta importancia al tamaño de sus penes como al de los pechos de las mujeres. Nosotras no somos conscientes de estos hasta que nos agachamos y vemos a un hombre plantado delante. Algunas un poco más.
            Los pechos... Todos echamos de menos, en nuestro subconsciente, los de nuestras madres cuando éramos  bebés. Nosotras, realmente, poco ya que desde muy jóvenes tenemos los nuestros propios. Para los hombres es un trauma, excepto para Falete, por eso ante unos pechos empiezan a babear. Babean porque quisieran mamar de ellos. ¡Son unos mamones!
            Bueno, mamón es aquel que se entretiene más en pasar la lengua por unos pechos que por otro sitio. ¡Mamón, mamón! el que además se dedica a morder los pezones y tirar de ellos. Y ¡mamón, mamón, mamón! aquel que te deja a medias, se aparta de ti y te dice "¿nunca has pensado en operarte los pechos?"..... ¡Mamón!

            Si este es vuestro caso, le podéis regalar a vuestra pareja un Jet Extender, a ver si pilla la indirecta.... ese mamón.

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