miércoles, 10 de septiembre de 2014

LAS BOLAS CHINAS

Para empezar la serie de artículos que iremos publicando voy a hablar de las bolas chinas. No confundir con las esferas chinas, que sirven para la relajación y el ejercicio de las muñecas.

Las bolas chinas, también conocidas como bolas de geisha o, como se llaman en china, bolas Ben Wa, se pueden encontrar de diversos modelos. Las más habituales son las de dos bolas pero también las hay de una o de tres, y todas hacen la misma función o funciones, porque podríamos decir que son dos.

Una es fortalecer el suelo pélvico de la mujer y la otra es la de producir cierto estímulo que ayuda a tener mejor libido.

Pero vayamos por partes. Primero un poco de historia: su origen es tan antiguo como el Japón feudal, se dice que el emperador las usaba con sus concubinas antes de mantener relaciones sexuales para que la vagina fuera lubricando y no tener que esperar cuando las llamaba a su presencia.

Pero no sólo las concubinas las usaban, también las geishas. De ahí el nombre. Por suerte, los diseños y materiales han cambiado mucho.

A pesar de su antigüedad no empezaron a ganar popularidad hasta después de la segunda guerra mundial. Los soldados occidentales se las llevaban a sus mujeres como un simple juguete sexual. Hasta que vieron que se podía utilizar con los ejercicios que el doctor Arnol Kegel había diseñado para controlar la incontinencia urinaria en las mujeres fortaleciendo el suelo pélvico, el sistema de músculos y ligamentos que cierran el suelo del abdomen manteniendo en posición correcta y en suspensión la vejiga, el útero y el recto en contra de la fuerza de la gravedad.

La incontinencia puede ser provocada por el embarazo, por algunos deportes, por la menopausia, entre otras causas. Un 30 % de las mujeres sufren de incontinencia después del parto, y un 45 % de las mujeres la padecen de forma habitual, en mayor o menor medida. El debilitamiento excesivo de estos músculos puede llegar a provocar el prolapso.

Estos problemas fisiológicos hacen además que las mujeres pierdan la autoestima, limiten su actividad física, sexual y laboral, tengan ataques de pánico, estrés y depresión.

Al principio los ejercicios se realizaban sin ningún tipo de artilugio, contrayendo y soltando el músculo pubocoxígeo. Luego vieron que si esos ejercicios lo hacían con un objeto en la vagina, el resultado mejoraba. Y sacaron el ejercitador Kegel, una pequeña barra de acero con dos bolas de distintos tamaños. Funcionar funcionaba, pero evidentemente las bolas chinas daban una mayor comodidad. El artilugio de Kegel es sólido y los ejercicios sólo los puedes hacer en casa, principalmente tumbada en la cama. Las bolas chinas se pueden utilizar en cualquier sitio y en cualquier momento, y para darle el peso adecuado para hacer los ejercicios llevan dentro unas pequeñas bolas metálicas. El peso estándar es de 85 gramos pero varía según modelo, incluso hay algunas a las que se les puede añadir o quitar.

Para que os hagáis una idea, si vamos al gimnasio y cogemos unas pesas el músculo se ejercita más y mejor que si no utilizamos ningún peso.

En caso de incontinencia grave habría que hacer los ejercicios tumbada, y si fuera muy grave hay que consultar con un especialista, seguramente el músculo esté tan flácido que no pueda soportar las bolas y haya que pasar por el quirófano.

Es recomendable para las embarazadas utilizar las de una sola siempre y cuando quepa, ya que según avanza el embarazo la vagina se acorta, y que no sea un embarazo de riesgo. En estos casos es mejor hacer los ejercicios Kegel sin ellas. Ayuda a prevenir molestias, facilita el parto y puede evitar la episotomía.

Aparte de facilitar el ejercicio muscular, las bolitas interiores sirven para otra cosa.
Si la agitáis podéis escuchar un tintineo. Este tintineo tiene además su porque. El golpeteo de las bolas interiores con las exteriores produce una pequeña vibración que estimula las terminaciones nerviosas de la vagina. Hay quien esto le produce un gran placer sexual, aunque es más psicológico que físico.

Sí que beneficia la vida sexual de la mujer, ésta es su otra función. Por eso entra dentro de la categoría de juguetes eróticos. Ayuda a incrementar la sensibilidad de la zona, potenciando la sensación del orgasmo, mejora la circulación sanguínea que repercute en una mejora de la lubricación vaginal.

Además, jugando con nuestra pareja, ésta puede entretenerse en introducirlas y sacarlas varias veces. Y cuando mantengamos relaciones podremos sentir mejor a nuestra pareja al contraerse la vagina con más fuerza sobre su pene. Si se fortalece suficiente los músculos del suelo pélvico se puede llegar a controlar los mismos y experimentar relaciones diferentes. Hay quien con mucho entrenamiento puede lanzar bolas de ping pong.

Se utilicen para lo que se utilicen es recomendable utilizar siempre un poco de lubricante de base acuosa para introducirlas, el cordel ha de quedar fuera, éste nos ayudará después para la extracción. La postura para introducirlas es indistinta. Se puede tener la sensación de que se van a caer, ya que las bolas se moverán para ajustarse a la vagina.

Problemas, como el vaginismo, pueden impedir que podamos usar las bolas chinas, en estos casos es mejor consultar con el médico.

Estas y más haciendo click en la imagen.
No utilizarlas para dormir ya que no harían ningún efecto, las bolas por si solas no hacen nada. Si os quedáis dormidas con ellas puestas no os saquéis las bolas inmediatamente ya que la vagina se reseca al perder la lubricación y pueden producir molestias al extraerlas. Os recomiendo poneros un poco de lubricante antes de retirarlas.

Yo aconsejo usarlas poco a poco. Quince minutos un día, treinta al siguiente, e ir subiendo el tiempo poco a poco. Si utilizamos unas bolas pesadas de golpe todo un día se puede llegar a tener agujetas y lesiones musculares. Como comparaba antes, es como hacer pesas en un gimnasio. Con ellas puestas se puede ir a pasear, subir escaleras, bailar….. mayor movimiento, mayor estímulo. Se puede llevar prácticamente todo el día y todos los días, pero no es necesario.
Los modelos varían según tamaño, diseño, materiales y tipo de unión. Además, algunas son más específicas para una función que para otra. Incluso las hay con vibración extra proporcionada por un pequeño motor.

Según materiales unas pueden ser más higiénicas que otras. Sea cual sea las que uséis es recomendable lavarlas antes y después de su uso con jabón neutro que no contenga silicona, aclarando bien. Y si tienes alguna infección mejor no usarlas.

La elección de las bolas chinas se tiene que basar principalmente en el uso que le vayamos a dar, luego en el material, si van unidas o separadas y luego en el diseño.

Posiblemente os encontréis con unas bolas más pequeñas o de tamaño decreciente, sin ninguna bolita en su interior. Estas son bolas anales, para estimulación tanto de la mujer como del hombre, y sobre las cuales hablaremos en otro artículo.


Si os queda alguna duda aquí nos tenéis para ayudaros.

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