miércoles, 10 de septiembre de 2014

FALSOS MITOS ERÓTICOS

Os vengo a contar que a principios de año una amiga me regaló un calendario del cuerpo de bomberos, mejor dicho de cuerpos de bomberos. Se sabe que son bomberos, no por el uniforme, que escasea, sino por la manguera que porta cada uno. Aunque he de decir que esos calendarios son falsos. No es falso que tras Enero vaya Febrero, luego Marzo, luego Abril, etc, etc, etc,…. Lo que es falso es que esos cuerpos existan o por lo menos existan en el cuerpo de bomberos. Y lo digo por experiencia.

El año pasado también me regalaron un calendario de bomberos y aquellos cuerpos prendieron fuego al mio. Había que buscar una manera de comprobar si podrían apaciguar las llamas. Y casualidad, al poco tiempo acudieron a la casa de enfrente por una emergencia. Yo agudicé la vista para ver que fornidos hombres subían por la escalinata para apagar el fuego, y he de deciros que todos los que estaban allí eran cuarentones con algunos quilitos de más. Nada de bombero de calendario.

Pensé que igual era por el horario y que los del calendario, al ser más jóvenes, estarían en el turno de noche. Y casualidad, unas noches después se incendió la casa de la derecha. Al escuchar las sirenas me asomé por el balcón y allí estaban de nuevo,… de nuevo los cuarentones con algunos quilitos de más. Otra decepción.

Pero no hay dos sin tres y unos días después hubo otro incendio. Esta vez era en la casa de la izquierda. Y como no hay dos sin tres volvieron los mismos bomberos con sus cuerpos danone caducados.

Al final tuve que mudarme, no en busca de otros bomberos, si no porque ya empezaban a sospechar de mi como la provocadora de los incendios, sobre todo cuando me vieron llegar con botes de gasolina y pastillas incendiarias.

Lo dicho, los bomberos de los calendarios no existen. Tampoco existe ningún doble de Nacho Vidal para las escenas peligrosas. Otro mito que no existe, y lo digo, de nuevo, por experiencia.

Una vez conocí a un tipo en un bar que se le parecía físicamente, y copa tras copa me fue contando a qué se dedicaba, yo quise comprobar cómo eran esas escenas peligrosas y si realmente el parecido físico era completo. He de decir que sin ropa no se le parecía en nada.

Ah! Caí en la cuenta que la escena más peligrosa en la que podría participar Nacho Vidal en alguna de sus películas sería una orgía a oscuras y que lo peligroso fuese que recibiese en vez de dar.

Dejándome de películas pensé en el ideal de mi hombre perfecto y me fui a comprar una cafetera Nespresso. ¡No sirve de nada! Cada vez que iba a la tienda me quedaba  hasta el cierre y nunca nunca apareció George Clooney. Bueno, eso si que es hacerse películas.

Algo parecido me pasó cuando a una pareja mía le compré unos calzoncillos de marca. A  falta de jardín y piscina lo puse a correr dando vueltas a la manzana, sólo con los calzoncillos, y por muchas vueltas que diera no acababa de parecerse a David Beckam.

Como habéis comprobado, la publicidad de la tele es engañosa. Si vosotras no pasáis tanto tiempo viendo la caja tonta pero si con un buen libro entre las manos entonces sabréis quien es Christian Grey. Sí, ese joven multimillonario, guapo, con un cuarto rojo y que hace el amor divinamente. ¡También una mentira!

Bueno, hay que aclarar. Os podéis encontrar con un joven multimillonario que sea guapo, no digo que no, pero que te ponga a tono dejándote el culo morado y que sea capaz de que lleguéis los dos al orgasmo al mismo tiempo, no. Y que además se recupere tan pronto para volverte a hacer el amor…., otro no. Esos libros deberían de venderlos en la sección de ciencia ficción.

Ahora se han puesto de moda los libros eróticos hechos para las mujeres, con escena explícitas. Antes había que conformarse con Corín Tellado, una sosa. Eso sí, nos presentaba a los hombre para derretirse. Caballerosos, fuertes, grandes amantes..... Fuesen de la profesión que fuesen: policías, empresarios, camareros, jardineros,... estos últimos trabajando al sol en unos espléndidos jardines, sudando, se quitan la camiseta mostrando sus cuerpos esculturales, luego les ofrecemos algo refrescante,.... eso en los libros. Yo llamé a uno para que viniera a casa, con la excusa de ver unas plantas quería ver que planta lucía. Y no lució mucho que digamos. Hay que decir que lo único que sudó fue subiendo a casa, vivo en un cuarto sin ascensor, y tardó menos de cinco minutos en decirme que las dos macetas que tenía en la terraza necesitaban agua. Antes de decirle que yo necesitaba otra cosa ya se había marchado, habiéndome cobrado 50 euros por la visita.

No me molestó tanto pagarle los 50 euros como que me dejara con ganas de mostrarle mi jardín privado. Pagaría por sexo si es con uno de esos gigolos que salen en las películas, aunque he de decir que tampoco creo que existan en realidad. Por si acaso, si alguna tiene el teléfono de alguno que me lo pase.

Por mucho que busquemos a esos hombres que las películas y los libros convierten en mitos eróticos decir que sólo formaran parte de nuestras vidas como fantasías eróticas y que sólo se harán realidad en nuestros sueños. Y todos los días, al despertarnos, después de haber soñado con alguno de nuestros mitos, giramos la cabeza y vemos a nuestra pareja. Ese hombre que va perdiendo pelo, que tiene unos quilos de más, que lo más cerca que ha estado de un gimnasio ha sido en el bar Im-nasio y que, además, la caballerosidad la perdió a los dos meses de novio.

Hablando de parejas, hace poco me encontré con una amiga, emocionada por enseñarme las fotos que  tomó con el móvil en carnavales cuando fue con su marido,  cuando la primera foto que aparece en pantalla es la de un bombero de esos de calendario, con poca ropa y una buena manguera. Ella me mira, sonríe y me dice: “es mi marido con el disfraz de carnavales”. No tardé nada en pedirle la dirección de la tienda de disfraces.

Quién quiera me puede pedir la dirección, aunque hasta que le ponga el disfraz a mi pareja y compruebe el resultado, no me lo creo.

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